No hace mucho se hizo con Federico García Lorca. Más de seis meses de excavaciones, alargadas por las lluvias, para descubrir lo que ya se intuía. Que Lorca, estar, lo que se dice estar, no estaba. Quizás algún sensible, entre tanto misticismo poético y político, pudo detectar su espíritu invadiendo el paisaje controvertido de Víznar. El resultado, 72.000 euros menos para quedarnos como estábamos. Bueno, como estábamos no, con la tranquilidad de que el botellón ha existido desde la guerra y que ron con coca-cola se ha bebido siempre, que son los únicos restos que se encontraron.
Ahora, aunque no han hecho público presupuesto alguno, van a molestar a Leonardo Da Vinci. Le ha tocado, ya está. Resulta que un grupo de investigadores cree que La Mona Lisa no es sino el propio Leonardo. Aunque poco favorecido quizás, parece de vital importancia descubrir quién se oculta detrás de esa discreta sonrisa de medio lado. Pues muy bien, seguramente otro desembolso y otro mito más a la papelera. ¿No se dan cuenta, aquéllos que tanto ponen la mano cóncava, que los amores platónicos deben seguir siendo eso, platónicos? Lo mismo sucede con los grandes de la Historia.
La idea es reconstruir la cara del artista mediante el Carbono 14 y hacer un estudio comparativo. Me parece bien, pero ya que nos ponemos, quizás alguien pueda facilitarme un teléfono de contacto. Siempre me dicen que tengo los mofletes de mi abuela, los ojos de mi abuelo y la sonrisa de una tía de mi padre. Puede que ya que se ponen con las exhumaciones y con los carbonos no les importe hacer un estudio de mis ascendentes para saber si mis tías tienen razón y sonrío como su madre. Anda, que tengo curiosidad…
Y si se descubre que La Mona es Leonardo, qué será lo siguiente, ¿investigar sobre por qué vestía como una mujer..? Importantísimo, oiga. En cualquier caso no habrá que cambiar los libros de historia, de todas formas ya nadie los lee.
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2 comentarios:
La vida,
el dinero ajeno.
Saludos.
cuando acaben con este, que sigan con el caballo de Espatero para comprobar si estaba tan bien dotado como se dice
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